Tras una semana de fuertes turbulencias que sembraron el pánico en el mercado cripto, Ethereum (ETH) intenta levantar la cabeza. Tras haber tocado mínimos del año el pasado fin de semana, la segunda mayor criptomoneda del mundo ha logrado estabilizarse en las últimas horas en torno a los 1.660 – 1.690 dólares, registrando un rebote técnico cercano al 4.8% en el gráfico diario.
La calma llega tras un periodo de intensa presión bajista provocado por tensiones geopolíticas e incertidumbre macroeconómica, factores que arrastraron a ETH muy por debajo de sus medias móviles clave de mediano plazo.
El gran flotador de Ethereum en este bache ha sido el gigante institucional BitMine Immersion Technologies. Aprovechando las caídas generalizadas, la firma de tesorería ejecutó su mayor compra de ETH en lo que va de 2026, adquiriendo un total de 126.971 tokens durante la última semana.
Con este masivo movimiento, los fondos de BitMine ascienden a 5.54 millones de ETH, controlando ya cerca del 4.59% del suministro circulante global de Ethereum. Su presidente, Thomas “Tom” Lee, desestimó el pánico del mercado calificando la corrección como algo “superficial” y reafirmando que los fundamentos a largo plazo de la red (impulsados por la expansión de las stablecoins y la tokenización de activos) siguen intactos.
A pesar del rebote de las últimas 24 horas, el panorama técnico para el corto plazo exige prudencia. El precio cotiza por debajo de sus indicadores clave, lo que mantiene a los osos con cierta ventaja en el tablero.
El mercado se mueve hoy en una fina línea entre el alivio institucional y la cautela de los operadores independientes. Las próximas jornadas —y los datos de flujos de los ETF spot en EE. UU.— dictarán si este rebote es el inicio de una recuperación sólida o solo un respiro antes de testear nuevos mínimos.
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